Expongamos nuestras mejores habilidades

Es muy común que nos liemos a poner cuánta habilidad remotamente nos resuena que tenemos: si hacemos un gazpacho de muerte y LinkedIn me lo muestra, ¡bum!, nueva habilidad. ¿Pero ya sabes qué habilidades debemos poner, no? Solo aquellas que tu cliente pueda leer y diga: “mira, yo necesito un programador, no tengo claro si hace un buen gazpacho, no me interesa que ponga eso en LinkedIn, pero justamente Node.js, el lenguaje en el que quiero mi web, es una de sus habilidades.”

Lo importante en este apartado, es que si te fijas, LinkedIn solo te muestra 3 habilidades que marcamos como fijas y luego todas las que quieras. Estas 3 deben ser las más importantes, las que más definen, no a ti, sino al perfil de tu empresa. Si mi mayor habilidad es la cocina, pero me estoy dedicando a ayudar a otros a vender, la habilidad que debo destacar es la de ventas.

¿Cuántas habilidades debería añadir?

Aunque te sentirás tentad@ a descargar todos los recortes que te hice en las secciones anteriores en esta, no lo hagas, debes poner hasta un total de 20 habilidades y esto tiene sus razones de ser:

1. No te haces ver como un aprendiz de todo y maestr@ de nada.

2. Es mucho más sencillo que te validen de una lista de 3 ampliada a 20, que de una lista de 100 habilidades.

3. Concentrarás las validaciones que hagas en unas pocas y no se van a diluir en el monto.

4. Es mucho más fácil de leer y encontrar la que tu cliente necesita.

Si tienes algunas habilidades ya calificadas que no aportan a lo que haces ahora mismo, no te preocupes si tienes que borrarlas, porque ¡ojo!, esto es una herramienta, no una vitrina; no es un adorno, es una herramienta de trabajo. 

No coloques habilidades que no te aportan: si tú diriges una empresa no tiene sentido que pongas “Excel”, si diriges una empresa de consultoría que busca clientes empresariales internacionales ¿por qué poner Excel?, esta es la habilidad que debería resaltar un aspirante a asistente. Si eres un consultor@ de procesos, ¿para qué vas a colocar dentro de tus habilidades, marketing?. Quizá tienes esa habilidad, pero recuerda que tu perfil no va de ti sino de satisfacer la necesidad de tu cliente.

En las habilidades también puedes colocar como palabras clave, por ejemplo, mis habilidades principales son LinkedIn Marketing, Marketing digital y Transformación digital, no solo porque son mis mejores habilidades, sino que además son aquellas en las que me quiero posicionar con un referente en LinkedIn.

Las recomendaciones

Y estas habilidades nos llevan a las recomendaciones, las recomendaciones son justamente esas palabras que nos dejan las personas que han trabajado con nosotros y que nos sirven de prueba social, de que nosotros realmente somos quienes decimos ser y han tenido una buena experiencia con nuestro producto y/o servicio. Pero claro, las recomendaciones no puedes hacerlas tú sino que te las tiene que hacer otra persona. 

Pide siempre recomendaciones que ayuden a fortalecer tu oferta de valor, no nos valen recomendaciones como “Pablo es una persona muy agradable y muy simpática” o “Pablo, por favor, no cambies”. Estoy exagerando un poco, pero ese tipo de recomendaciones no fortalecen tus servicios, no fortalecen la oferta de valor que estás dando. Tener ese tipo de recomendaciones es mejor que no tener ninguna, pero si ya las tienes, ya las tienes, no las borres.

En este apartado no vamos a destruir lo que ya ha pasado, sino más bien construir, porque una recomendación siempre es buena. Si tú estás en una transición de carrera, lo mismo, deja las recomendaciones pasadas. Si es que no tienes recomendaciones de lo que estabas haciendo, no hay problema. Busca a personas que hayan trabajado contigo en algo que tenga relación con lo que haces y pídele una recomendación. 

Aunque haya sido tu jefe, un proveedor, un compañero de trabajo, un cliente de tu negocio, no importa; lo importante es que el texto que esa persona utilice tenga relación con la habilidad que está referenciando, y que a su vez esa habilidad, tenga que ver con el momento profesional en el que te encuentras ahora. En este sentido, hay que pensarse muy bien a quien le pedimos recomendaciones. Y esta es la parte, tal vez más crítica, así que te lo voy a explicar mejor. 

La manera manual de hacerlo es irnos a cada perfil con el que tengamos un primer nivel de conexión, seleccionar los 3 puntos de más opciones y seleccionar “solicitar una recomendación”, debes elegir tu relación con la persona, a qué te dedicabas en ese momento y dejarle un mensaje que te recomiendo sea personalizado.

Pero claro, cuando tienes una red muy grande, esta tarea se hace imposible; pero yo he ideado una estrategia, que puedes combinar con mi curso “Convierte tu LinkedIn en una Fábrica de Ventas”; lo que hacemos, es ofrecer valor antes de pedir una recomendación: si tienes un curso gratuito o algún material gratuito, que aporte valor dentro de tu nicho y que puedas ofrecerlo a tus contactos, puedes colocarlo en un sistema automatizado con un mensaje como este:

“Hola {nombre}, te escribo porque he hecho un curso para mejorar mi perfil de LinkedIn y estoy buscando aportar valor a mis contactos a cambio de una recomendación, si necesitas que te haga una a ti también estaré encantad@. 

Para que sepas a quién referencias y a qué me dedico te dejo este enlace {enlace} a un curso que he hecho relacionado con {mi sector}. Si te es útil y puedes valorar mi nivel de profesionalidad te agradecería la referencia en este enlace https://www.linkedin.com/in/{MINOMBREDEUSUARIO}/detail/recommendation/write/

Si además te apetece mejorar tu perfil de LinkedIn te recomiendo este curso https://lafabricadelaweb.com/prepara-perfil-vender/, es totalmente gratuito y me ha aportado gran valor. Un saludo.”

Date cuenta de que aquí, antes de pedir, estás dando primero sin que suene a trueque, luego estás ofreciendo un material que te ha ayudado, aunque lo mejor es que tengas un material propio que ofrecer. Con que ofrezcas mi curso, ya estás ofreciendo algo antes de pedir algo, valga el bombo publicitario, pero primero: no deja de ser verdad; y segundo: soy un animal de marketing, no me puedo contener: los instintos, los instintos.