Mejorando nuestro título

En esta sección hablaremos de algo más profundo, que es tu título de LinkedIn. Ya que estamos hablando de una herramienta de negocios, aquí no caben títulos profesionales, no cabe la titulitis, no cabe el “yo soy” “yo soy psicólogo infantil” “yo soy PHD en economía” “Yo soy”, “Yo soy”, “Yo soy”. Yo sé cuánto te ha costado sacar ese título universitario, pero tu cliente ideal no quiere saber qué eres, sino qué puedes hacer por él. 

Es normal que cuando empezamos, nos encante poner todo lo que hicimos en plan biografía. Sí, soy ingeniero de sistemas, entonces colocas todos los lenguajes de programación que conoces. Eso cabe en una primera fase profesional, pero cuando estamos hablando ya de negocios, tú tienes que colocar en este título de LinkedIn lo que haces por tu cliente. Si eres psicólogo infantil, puedes cambiarlo a “Soy psicólogo infantil y puedo ayudar a tus hijos a superar separaciones y divorcios”.

Al hacer este pequeño cambio de forma, le estás diciendo a la persona que llega al perfil, cómo puedes resolver su problema, porque psicólogos infantiles hay miles, seguramente especializados en separaciones también, pero te puedo asegurar que la mayoría va a poner el título universitario sin más. Si utilizas un título de LinkedIn muy genérico, vas a perderte entre miles de resultados de búsqueda y obviamente, no es tu objetivo. Este es otro cambio que, haciéndolo bien, te pone por delante de tu competencia.

¿Cómo debe ser mi título en LinkedIn?

En el título de LinkedIn te interesa tener una descripción de lo que haces, combinado con palabras claves, las palabras claves son aquellas frases o palabras que va a utilizar tu cliente o la persona que quiera encontrar tu contacto. Imagínate que una persona entra a LinkedIn buscando “Asesor de eventos” otra por “organizador de eventos” y otra va a buscar “diseñador de eventos” un ejemplo de título de LinkedIn con el que podemos atacar estas 3 opciones es “Si buscas más que un asesor y organizador de eventos, yo soy un diseñador de momentos”.

Aquí estamos separándonos del rebaño, estamos diciendo que somos diferentes, te identificas como otra cosa que ni siquiera tiene que ver con eventos y además pones las 3 palabras claves por la que te pueden buscar, a menos que te busquen entre “comillas” que pide al buscador una concordancia exacta, cosa que nadie hace. Para el buscador es igual decir “la patata de pepe” que “pepe la patata de”.

Vamos a hacer otro ejemplo de título de LinkedIn, imaginemos que eres coach, a “Coach de negocios” “Coach de vida” “Coach de transformaciones personales”, podemos darle la vuelta a “Te ayudo a encontrar el balance en tu vida y tus negocios, soy especialista en transformaciones personales” y ya paro porque no quiero marearte, porque esto lo podemos hacer al infinito; prueba con distintas fórmulas hasta que des con una con la que te sientas cómod@.

Tu título de LinkedIn es para tu cliente.

Yo siempre digo que aquí tienes un lienzo de ciento veinte caracteres, que, bien utilizados, te va a diferenciar del rebaño, para que no seas el número 5.000 o 10.000 de tu profesión. Ahora ¿qué pasa si tu profesión es muy específica o si tienes una certificación internacional para proyectos, que es muy, muy específica y que muy pocas personas tienen?. Si ese es tu caso y además está dentro de la especialidad a la que te quieres dedicar, este es el espacio. Porque si un cliente hace una búsqueda, no tienes tanta competencia. 

Imagínate que eres un Coach que tiene una certificación que pocos tienen en tu país; te pregunto: ¿tu cliente entiende lo que es esa certificación? Si la respuesta es sí, entonces colócala, en caso contrario, aquí no vale para nada. Y yo sé que no nos gusta esto, por supuesto, porque nos han enseñado que valemos por los títulos que tenemos, además nos han costado tiempo, esfuerzo y trabajo estas certificaciones. Pero pregúntate qué es más importante: ¿tus objetivos o satisfacer el ego? Tenemos que estar orgullosos de nuestros logros, pero si en vez de ayudarnos a avanzar, se convierten en un lastre, hay que deshacerse de ellos.

Cuando estés redactando tu perfil, necesitas pensar en tu cliente. No se trata de ti, no se trata de mí, se trata de ellos, de nuestros clientes, ¿qué quieren ver ellos aquí? Imagínate que eres un reclutador y pones aquí “yo ayudo a empresas del ámbito farmacéutico a encontrar personal, que, sin curva de aprendizaje, se puede incorporar a la planta de producción”

Esto ya es súper específico y la otra persona va a decir, “esto es lo que yo necesito”. Si yo represento a una empresa farmacéutica y mi mayor problema es que tengo que contratar técnicos y las curvas de aprendizaje son muy largas, y al final mi proyecto de ese nuevo medicamento termina demorándose uno o dos años porque pierdo tiempo en capacitar a profesionales, entonces mi primera impresión es: una buena foto, una buena imagen de portada y este pedazo de título; ya tengo un buen camino de ventaja.